Como ya les he dicho, seguirle el ritmo a los colombianos, es realmente una hazaña, pueden tomarse todo, dormir dos horas, y al día siguiente están "como tuna" listos para el carrete una vez más.
Y yo tengo que asumirlo estoy cada vez más perna, por supuesto no he llegado al nivel de Arturo y la Ana, pero voy siguiendo los pasos...
El viernes partimos con los de Movistar en una discoteque del tipo vallenato y terminamos en una electrónica. Yo ni con el ron, y el whisky con red bull que me había tomado logré mantenerme despierta hasta el final, de hecho con la coni terminamos echadas en unos sillones del local y incluso soñé (bueno, no es muy raro en mí, que me puedo quedar dormida en cualquier parte).
Ahora, toda la música que no fuera vallenato, la bailamos embaladas, hacíamos pasos, show e incluso sigo con mi vocación de karaoke. Aparecía Carlos Vives y los miles de músicos colombianos y ya tenía que empezar a concentrarme y seguir las indiaciones de Marco. Al final igual aperramos de lo más bien.
El sábado nos dimos la buena vida y comimos en un restaurant muy famoso de la ciudad amurallada y fuimos después a un bar - que contaba con tetareli y todo - donde hicimos la sesión de fotos que van a ver.
Bueno, y por supuesto durante el día a pura playa, sol y piscina. Es que el calor es de verdad que insportable, y eso que por suerte yo no soy transpirona.
En las playas, una vez más, me volví loca con los niños negros, terminé íntima amiga y me habría robado feliz alguno!!


2 comentarios:
Como veo....sigue tu vida de Rose...pero ahora, como alguien dijo alguna vez...ya no se trata de la clásica Marie Rose sino de la tropical Maria Rosa!!!
lucha la envidia que me dio la foto de masajes en la playa...quiero lo mismo AHORA!!!
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