lunes, mayo 22, 2006

Lluvias

Algo que no he contado todavía de Bogotá, es que llueve casi todos los días, a veces muy poco, y otras es un verdadero diluvio. La cosa es que nunca se puede saber cómo va a estar el tiempo, porque amanece maravilloso, y a los 15 minutos se nubla, llueve, y vuelve a salir el sol. Nunca hace ni mucho calor, ni mucho frío. A mí nunca me ha gustado usar paraguas, pero aquí no me ha quedado otra que acostumbrarme, hay que andarlo trayendo siempre en la cartera.
El sábado era nuestro día top. La jefa nos invitó a almorzar a su casa, que recién terminó de construir, chorísima la casa, y en la noche estábamos invitados a almorzar a la casa del cónsul chileno. Ese día comimos realmente como contratados, como si no fuéramos a comer nunca más. Lo penoso es que no se acumula, porque al día siguiente amanecimos con hambre, como siempre... jajaja.
Bueno, después de casi acosumbrarnos a la buena vida, llegamos a la triste realidad... nuestra casa se había inundado con la lluvia!!! todo tipo de elegancias quedaron de lado, y cuál cenicientas empezamos a trapear el piso...

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